
Cantos del agua
El ocaso tibio de la tarde
a naranja la espesura del cielo
que mansamente se va ensombreciendo
de un ébano con lentejuelas.
Selene, la amante mágica
me hechiza del fulgor mutante,
a las orbitas de unos ojos
que me hieren en su bogar.
Carburos de menta acida
alborean la noche ánima
fresando a la madrugada
retazos de carmín cereza.
Los ojos espiritosos se hicieron algas,
en los estanques del agua mansa
y las ovas de su iris se espesan
de tinta inyecta de un corazón de menta.
Vaga en el estío una sonrisa álgida
que nace en los umbrales
de un corazón de hiedra
y se hiela en su raíz en la piedra
Tu, fantasmagórica ilusión,
mujer sin rostro
que pintas de pasteles
los mares y los cielos
y te guardas el abismo y la ceniza
en tu fuero interno.
Eres como el clown
que dibuja su sonrisa
con un color alegre y tierno
y en las comisuras de los labios
apunta el luto y el destierro.
Tiñes la vida de glucosa azucarada
y en el fondo de tu lágrima
se perla la sal amontonada
de los lagos que se ciernen siempre verdes.
Ruedas por los ciclos de un abismo
donde se desmorona la esperanza
en las liturgias del olvido.
Tu, mujer sin nombre
doncella del aire,
eco del viento,
paladín de mi historia
y Dulcinea de mi verso.
Solo tú sabes quién eres,
solo tú sabes que has hecho,
cantarina agua del silencio
en mi vaso se ahoga un te quiero,
murió seca la flor del adverso.
miércoles 1 de julio de 2009
Cantos del agua
en
18:59
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1 comentarios:
Cuando las letras danzan, un corazón suspira, una ilusión se espera concretar, arde aún la llama, que bellos versos mi querido amigo.
Besos
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