domingo, 27 de noviembre de 2016


AQUELLA NOCHE
Aquella noche, te fuiste luciérnaga,
por los senderos de la luna roja,
perdiéndote ente las estrellas,
abatiendo el aire, sin tu pañuelo,
me degastes como las hojas crises del otoño.
Frio, descalzo, sin su color verde,
herido en la nostalgia,
te llevaste todo lo encendido,
y ahora me siento perdido,
sin tu fragancia de melaza y dátil,
dando golpes de ciego.
Porque te fuiste mi amor,
si tu latido late en mi pecho,
si mi pulmón respira tu aire,
si soy molécula de viento,
que alborota y besa tu pelo.
Quizás te fuiste gaviota,
acariciando otro viento,
sintiendo en tus alas otro aire,
que te elevaba más cerca del cielo.
Mis besos siempre naufragan,
frente a las costas de tu boca,
mi piel henchida de deseo,
se acrisolo en el jardín de la inocencia,
mis manos buscan las tuyas
y las acogen en mis letras.
Mi alma roza la tuya,
y solo en el éter,
mi imaginación te toca,
capricho que anhela el alma,
intentando descubrir tú esencia.
Paloma de vuelo raso,
fragante estrella y cometa,
luciérnaga de luz de gas,
gaviota, mujer y pantera,
iris de carburo en la niebla,
ilusión y musa
para un poeta.

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