lunes, 1 de noviembre de 2010

LAMENTO


Lamento


El ocaso milagrea
tintando al sol
herido de muerte
en su camino al cadalso.

Truncada la luz gualda,
fluyen impenitentes
por sus venas desgarradas,
rayos púrpuras y naranjas.

Ante el crepúsculo, pálida la luna
se va engalanando de argento,
en su vientre plomizo
germina la luz del holocausto.

Coqueteando entre las nubes
las aves vuelven a sus nidos
y el mar borracho de matices sangre
se va enlutando despacio.

Un manto aceituno
sobrecoge la bóveda quemada,
Selene en su esplendor
despliega su bata estrellada.

El sueño avanza
engarzándose a la noche
con mucha fe y sin reproche
se filtra en el horizonte.

Las estrellas solitarias
taciturnas me acompañan
y una rosa que no nombro
se me va haciendo dalia.

Hombre solitario
paciente y guerrero,
la fe y la esperanza
tus armas y credo.

Hembra que en duelo
espera en los labios
la fragua de fuego,
la holganza que el alma
destiñe con besos.

Mi mano y mi daga
mi puño de acero
derviche deseo.

Se enclaustran en alma
en voz de jumento
en trueno que brama
amor traicionero.

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