domingo, 24 de febrero de 2008

DURMIENTE


Durmiente


Se va tiñendo de sombras
la luz que abate el crepúsculo,
se va desnudando de destellos
se desmaquilla y se trenza el pelo.

Sosegada recuerda su amanecida,
y como las horas fueron huyendo
por los tabernáculos de Venus
y los sueños encantados de Morfeo.

Espera la noche quebrada y taciturna,
que le abrigue y le consuele la luna,
aunque sea de cuarto menguante.

Misógina lunática
es heredera del reverso lunar
y hechicera de su reflejo en el agua.

Ya su fulgor de rubí languidecido,
adolece en los laberintos del sueño,
y se cubre de satenes blancos.

Arropada por las estrellas,
finge ser impersonal,
sin causa y sin afectos.

Espera sin tiempo
que los velos de la noche
la acojan en dulce vuelo.

Y así apacigua su conciencia,
mariposa sin miedo,
navegante del abismo.

Luciérnaga que alumbra
de verde inmaculado su sino,
desafiando a su destino.

La noche prosigue su curso,
y a la mañana se huele a pan nuevo,
el Sol devasta a las sombras.

Y en el horizonte se encumbra
un lucero blanquecino,
que hace guarda con la luna.

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