martes, 26 de febrero de 2008

Paranoia


Paranoia


En las sombras de la tarde,
Y en la prieta noche,
En cualquier parte,
En cualquier lugar,
En las ondas del aire,
Al cruzar una calle
O al doblar una esquina.

Siento un vació,
Que me turba y me anega
Y me eclipsa los sentidos,
Parece que no he comido,
Parece que estoy sufriendo,
Sin haber sufrido.

Tengo indeleble tu presencia
El arrullo de tu sombra
La arrogancia de tu pelo
La turgencia de tus pechos
El aroma de tu piel
La sonrisa de tus labios
El frenesí de tu boca.

La mirada que encandila
Y dulcemente me aloca
Los fulgores de tu alma
Flores de loto cautivas
Navegando en un rio
De lágrimas furtivas,
Pálidas gemas marinas.

Tu mirada de felina,
Que a mi sentir excita,
Los deseos de mi alma,
Las pasiones encendidas,
Las hogueras que en la noche,
Imantan tu presencia.

De un encuentro ilusionado
Del influjo de tenerte
Con pasión de enamorado.
Donde todo se fulmina,
Donde el aura resplandezca,
Con color de luz divina.

De sabor de fresa acida
Son tus besos deseados,
La pasión que en mi suscita,
El impulso del amado.

Es aire que respiro,
El cáliz de tu cuerpo
El pan que me alimenta,
La liturgia del deseo
El tic tac que sorprendido
Circula por mis venas.

Galopando martillean.
Pensamientos y ambiciones,
Sueños acariciados
Que mi alma anhela,
El requiebro de la imagen
Que se pierde con la bruma.

Tu cabello leonado
Fluctuante en el aire
Mi alma etérea,
Vagabundeando emociones
Al encuentro de tus labios.

Tus iris verdes alucinados
Tus ojos silentes, mirándome,
Y yo aquí a quejido,
De un dolor no sufrido,
De un desmayo que me anega,
Que me ahoga y desespera.

Parece que no he comido,
Parece que estoy sufriendo,
Sin haber sufrido.
Será el amor que nuevamente ha renacido.

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