jueves, 20 de marzo de 2008

GETSEMANI sinuhe


Getsemaní

Tétrico secreto encierra,
el huerto de los olivos,
Getsemaní se turba en silencio
aun mesías despavorido.

El Padre, exige al hijo del hombre
un pacto de muerte y vida,
holocausto que desencadene
la trascendencia divina.

La noche se cubre de miedos,
la carne a la muerte se enfrenta,
Y Dios a su juicio previo.

La muerte vestida de blanco
ronda en el vaivén del péndulo,
ofrece crueldad y espanto,
redención y sufrimiento,
y una cruz en la eternidad del tiempo.

Gotas de sudor y sangre,
exhalan los pensamientos,
elixir amargo que aflige
las normas del entendimiento.

El sueño desafiante
anega a sus discípulos,
todos duermen y El vela
esperando la entrega del sacrificio.

En el olivar cicuta
una lechuza observa,
la luna que tenue alumbra
y un viento que lo reposa.

El aire gime lamentos
sollozos que el solo entiende,
venenos que inunda el sentido,
desgarros de soledad y olvido,
miedo de hombre cautivo,
Ofrenda en espiga de trigo.

¡Padre!
¡Pase pronto esta copa de amargura!
¿Porqué, el trigo tiene que morir,
Para dar amor y dulzura?
¡Aparta de mí este cáliz!
Y hágase tu voluntad,
y no la mía.

Lágrimas sudor y sangre
riegan al Ecce homo
Un ángel le conforta,
Jesús en la milla verde.

Patíbulo del sufrimiento,
Juicio de los hombres,
al convencimiento previo
para adoptar un dios
en las aras de tiempo.

Todo es causa y efecto
bien lo sabía el Padre,
tiene que morir por los hombres,
Cosa de los Dioses.

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