martes, 18 de marzo de 2008

OJOS VERDES rimas y leyendas


Ojos verdes, rimas y leyendas




Bajo la bóveda celeste,
Blanco supino,
Algodón vaporizado
y aborregado cielo.

Radiante el sol
Hacedor de la vida
Aparece curtiendo nubes
Asolapando colinas blancas.

Caldeando en esperanzas
La vid los trigales y al olivo
Madurando al fruto divino.

En las serranías
Mar asilvestrado de verde pino
Jaras alcornoques y peñascos
Cañaverales y barrancos
Hojas reversas del árbol
Que destellan filtros de oro y plata.

El señor de la comarca
En montería esta cazando,
El, con los suyos a caballo
Y veinte fieros lebreles.

Por la vereda que va a la cañada
Sigue su pieza el montero
Sangrando y herido de muerte
Deja su rastro el ciervo.

_ No pase señor se lo ruego,
Imploro el más leal de sus caballeros,
Dele a este trofeo por perdido
Se dirige a la fuente maldita
Donde dicen que habita,
el espíritu de Satán.

_Yo siempre recobre la pieza herida,
No la daré por perdida
Que no sea pasto de buitres y lobos,
Espoleando al caballo
Y montando la ballesta.

Se dirige Nuño solo
A la profundidad del bosque
Mientras el sol
Va tiñendo su crepúsculo.

Aquí una rama partida
Allí un rastro de sangre,
Por la vereda perdida,
Y con el ronzal en la mano,
Llega a la laguna de la fuente.

Agua remansa y cautiva
De tal efluvio entre los juncos
milagrosos Ojos verdes,
Color que narcotiza
Al cazador del ciervo.

Que tras ir por su pieza
Hasta la fuente perversa
El alma se le hiela
Y la mente se niebla
El corazón se esmeralda
Latiendo por sus venas,
Verdes que se hacen aguas.

El viento le trae lamento
Le conforta el entendimiento
La voz de una mujer
Hechizándole desde el fondo del pozo
Su nombre clama.

La ondina de gemas verdes
De hiedras misteriosas
Y seducción encantada,
La hija de Satanás
Espíritu enajenante del sueño.
Espectro de amor y hielo
Lúgubre dama blanca.

Que ahoga al ser amado
Entre tinieblas y escarchas
Brumosa serpiente que alaza
Collares de seda verde
Sobre tan alta garganta.

Eclipsa la señora del lago
En los abismos del agua
La vida de Nuño,
El conde de Torre alta
Enamorado de los ojos esmeraldas.

Sueños que desperezan,
Alma que siempre vaga
Camina errante por las veredas.

Espíritu en las tinieblas
Tienes el alma impresa
De rimas y leyendas
Bécquer, el gran poeta.

Furtivo de las pasiones
Soy amante de la poesía
Alma que busca encuentros
Hombre de poca métrica.

Filibustero de amor y de sueño,
Bohemio capitán entristecido
Media ala en mi sombrero
Truhán y amante enloquecido.

Alma en pena sorprendida
Por otra mirada fiera
También de verde teñida,
Espero que no sea mi condena.

Timón en manos
Sin rumbo conocido
Hizo vela
Por allí sopla
El viento amigo.

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