domingo, 27 de abril de 2008

ANDRÓMEDA


Andrómeda



Sin pretenderlo siquiera
Me encontré con tu mirada
Que vulcaniza apasionada
mis parpados a mis ojos
Encendiendo misterioso
La ingenuidad de mi cuerpo.

Tengo las manos vacías
Yertas la acritud del sueño
Se oxida la melancolía
Se difumina la esperanza
Y en la mente el destello
De filantrópica mirada
De unos ojos que agonizan
Cautivándome el alma
Vibrando en la insolencia de mí adentro.

Tengo en las yemas de los dedos
Las caricias amontonadas
Los contornos de tu forma
Y en el tacto de mis palmas
Los pinceles que dibujen en la piel
El paisaje de tu cuerpo.

Tengo cosido a la garganta
Los suspiros de mis ansias
La palabra armoniosa enamorada
Renaciendo desde el fondo de mí entraña
La poseía que entrelace nuestras almas.

Tengo adherido en mi costado
Impulsivo corazón apasionado
Mártir estigmatizado,
Sacrílego motor
Granate ensangrentado,
Por los latidos de otro cuerpo.

Tengo un ahogo que me asfixia
Un esperma que me quema,
El brillo de unos ojos limoneros
Un mar para mil partidas,
Y una barca sin timón ni remo.

Con un cuaderno de bitácora
Donde no se escribió ningún puerto,
A Ceto merodeando en mar abierto,
A Perseo trotando alado y bello,
Y yo, con el corazón hambriento,
Que entreteje solitario
Un festín de sentimientos.

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