miércoles, 8 de julio de 2009

Marchita rosa


Marchita rosa

Cobijado de las inclemencias del viento
junto a la pérgola del jardín,
cálida la madre tierra abriga
la raíz y el fuerte tallo
del rosal de mis amores.

Sutiles sus aserradas hojas
trepan hilarantes el cielo
mullendo de verde etéreo
el azul inmenso.

La noche ágape lo acoge y lo mima
y en su manto sedoso lo duerme
con una nana cubierta de bruma
declamando con el viento
silbos dorados de luna.

El rocío de la aurora
lo perla de cristal de agua
y el sol naciente lo despierta
evaporando las lagrimas.

La rosa altiva
preciosa que yo velaba
con delicado esmero
y un alto ego
quedo desdeñada.

Su aroma caprichoso
de olor de mirra y fragancias de jazmín
se ha perdido como la melodía
de un clavicordio en el mes de Abril.

Desolada esta mí casa
y ensombrecido el jardín
la pequeña flor ha muerto
y también dentro de mí
catafalco un negro luto
que exonera mi sentir.

Era un sueño y un anhelo
un reguero y un vivir
y como sueño consumido
perdió el olor y la fragancia
y sus pétalos la han postrado.

Me equivoque
al elegir la señilla
en la poda y en el injerto
fui torpe
en el abono y audaz en el riego
y la arrogancia de sus pistilos
la ha consumido.

No era amarilla
no era blanca ni rosa
era de un grosero cereza
aterciopelada en ala de mariposa
rojo amapola, vino tinto que embriaga
espesa de sangre oxidada
era así, color de lagrima ensangrentada.

Los pulgones, los escarabajos
los trips y el acaro rojo
acabaron con su existir,
nunca supo marcharse antes
que se cerrase la puerta,
y allí olvidado quedo el arrojo,
quedo la llama
que sangra enojo,
y el arlequín que le toco en la feria.

Yo quería que luciera
en al solapa de un enamorado
en el ramo de una novia
que fuese el regalo inesperado
de un amor apasionado.

Que se muriera de envidia
la gardenia y el nardo,
y solo un brillante perfecto
una grandiosa perla
o la sonrisa de tus labios,
pudieran igualarse a su presencia.

Pero la bella flor a muerto
y una perra condenada
en su tallo a defecado,
la importancia de marcar espacio,
de ser alguien
aunque uno no sea nada,
la apariencia y el engaño
un buen abono de estiércol
que le sirva de epitafio.

1 comentario:

  1. Hoy leo tus versos con mucha atención porque veo la tristeza en tu corazón, son igualmente preciosos con metáforas muy delicadas, profundo poema amigo mío.

    Besitos

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