lunes, 3 de septiembre de 2012



Anoche

A sorbos largos
aderezo el consuelo,
y añoro tu boca,
tus labios serenos,
la lengua esponjosa
que funde mi adentro,
la luz de tus ojos
llenos de misterio,
y vibro en tu eco,
silente deseo.

Y añoro tu cuerpo,
también tu palabra,
sintiendo los sones
que lastran tus senos,
en esa holganza de seda
que atrapa tus cumbres de cera.

inyecto de sal y de viento
mendigo tu nombre
y unido a la esfera del tiempo
navego tus puertos
en un ir y venir.

La noche me yedra
con una mirada
de musgo y argento,
en mi vivir ceniciento
mis ojos se hicieron pequeños
se despoblaron mis pensamientos
y sigo viviendo en un devenir.


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