martes, 6 de mayo de 2008

UNA TORMENTA EN LA MAREA


Una tormenta en la marea



Quiero sumirme al pensamiento
Enmarañarme en la tormenta
Navegar en estos cúmulos grises
Que a tu ser atormenta.

Explosionar con el trueno
En la voz de tu inconciencia
Centellear en la razón
Con el fulgor del relámpago.

Aniquilar para siempre
Los tragos duros y amargos
Con un fuego redentor
Lleno de luz y candor.

Que a tu garganta envenena
Ser el antídoto fragante
Que aborte la sequedad de tu vientre,
Ser el torrente que te empuje.

El viento que te lleve
La brisa que te acicale
La estrella de tu poniente
Y el éxtasis que te doblegue.

Y en partículas de amor
Circular por todo tu perímetro
Y poblar tu corazón
Con las reliquias de mis venas.

Que es sangre escarchada de pasión
Y oxigenada de poeta
Glóbulos rojos de amor
Que ya no caven en mis vetas.

Ser el aire de tu aire,
Oxigenándote por dentro
Que este amor que yo me siento
No se me espese en tu pecho.

Y en los iris cristalinos
Ser la luz y el resplandor,
La imagen de un arco iris
Que te reconcilie con migo.

Arcos sobre mis arcos
Labios gélidos y fríos
Que sufren de sed y amor
Por no posarse en los míos.

Cíclicos y redondos besos
Calibrados de amargura
Con un poso de miel
Que es ansia de mi dulzura.

Pobre y diabético me siento
Que no tengo la melaza de tus besos
Que no ardo en el fuego de tu cuerpo
Que no soy ni esquirla, un triste pensamiento.

Aunque mi alma te sienta
Radiante en mi adentro,
Aunque se oxide la palabra en el silencio,
Aun abrazándote en mis sueños.

No quiero ser el espantajo
Ni la brújula de tu sentimiento
No pretendo ser la comparsa
De este carnaval incierto.

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