sábado, 14 de junio de 2008

QUE TE QUIERO LEJOS


Que te quiero lejos

Huy de aquellas cuencas felinas
De ojos fríos bañados de
Estupor y melancolía,
Huy de la escarcha grotesca
De aquel corazón glaciar.

Huy de su aire perfumado
Y podrido en su aliento,
Huy de las alas fosilizadas
De su cuerpo taxidermista.

Negué mis labios cautivos
A la parodia de un dulce beso,
Blanquee su alma acida
Ya calcinada de tanto hueso.

Calenté su corazón,
Y al derretirse la escarcha
Que abriga sobre su pecho.

Nacieron entre las espigas
Millares de ortigas blancas
Arbustos de cruda espina
Donde se anegan las alimañas.

Cayó mi simiente
En el camino mal trecho,
Pedregoso de llagas áridas,
Solo sirvió de alimento
Al córvido que por allí pasaba.

No pensé que tu tierra ocultara
Calaveras y cenizas
Y hogueras ya quemadas,

Tu campo huele a cadáver,
A fósforo sobre el incienso,
A fin último,
Y a juicio sobre lo muerto.

En una mano el ajedrez del juego,
Y en la otra ensortijada,
Una guadaña que tañes en la cizaña.

Tu tez siempre pálida,
Y tu atuendo va de mortaja,
En tu interior las tripas arden,
En tu semblante, una máscara.

Que agitas al viento,
Y escondes entre la letra y el verso,
Para que nadie te reconozca.

Dama que besas, segando la vida,
Mujerzuela blanca sin alma
Espectro de la tribulación
Axioma de la esperanza.

En mis escritos,
Palabras sobre palabras,
Ya repetidas y mal gastadas,
Adagios de duro verso
Guirnaldas de mis entrañas.

Para ti despótica mujer
De alma de telaraña
Que afilas entre los dientes
La daga de tu guadaña.

1 comentario:

  1. Desgarrador, Julio.
    Seguro que amaste mucho a aquella que no lo merecía.
    No quisiera verte más así,
    deseo que tengas paz en el alma.

    Un abrazo.

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