sábado, 18 de octubre de 2008

NOCHE


Noche

En la orla de su crepúsculo
se cerró la noche baldía
huraña la sombra gemía
horadando la luz de la vida.

Ahora su alma teñida de hollín
se encarcela en la negrura
celada de espesura.

Su sangre se cuaja de tinto reproche
y el halito molecular que le acoge
espera con ansias las tinieblas.

Que el fulgor de una estrella
anille a su alma un broche.

Agua para el sediento,
pan para el hambriento,
y luz en las penumbras de la noche.

Solo su aliado pendular
derrite a las sombras celadas
caminando hacia la luz del alba.

Con las manos distendidas
ruega una plegaria
y en el turbio horizonte
un granate tornasola
la luz naciente de la aurora.

Al final de un túnel
la luz acompaña al alma.

2 comentarios:

  1. Bellísimos versos, sinuhe. El velo de melancolía que tiñe de gris cada palabra de esta poesía, no cierra la puerta a los atisbos de esperanza que laten bajo la tristeza de ese fragil alma en pena del o de la protagonista.

    Como siempre un placer navegar por tu rincón poético.

    Un abrazo.

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  2. Ya lo creo, es fantástico llegar a su mundo de sueños. De mi amigo el escritor.

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