domingo, 12 de octubre de 2008

PRESENCIA


Presencia

Sigilosa presencia
fluye en los espacios
cúbicos de mi habitación,
entra por mi ventana
se despliega por las paredes
y se arrastra hasta mi cama
invadiendo mí interior.

Se difumina en mi alma
enredándose caprichosa
a mi existencia,
me arrulla y me besa,
me traspasa y me hiela.

La locura y el desenfreno
enciende mi ego
secuestrando a tu mirada
encarcelándola
con los cerrojos de mi alma.

La vehemencia del deseo
le grita a mi voz interna
ensordeciendo a la paciencia
crispando a la razón.

La hoguera que aviva su fuego,
se nutre con llamas de San Telmo
fragmentos de tiempos pasados
que nadie cerró,
y quedan cohabitando en el recuerdo.

Pareciese que Vulcano
alentara el fuelle de tu fragua
en un contiguo balanceo,
oxigenando en efervescencia
a un corazón que acera los sentidos
en un continuo martilleo.

En mi se alea tu presencia
y se atañe a mi costilla interna,
y me hierra el costado
de femenina esencia.

Tengo celos
de las almas del purgatorio,
del recuerdo y la ausencia,
que minan acaloradamente
los rescoldos de tu parva.

Y te noto
como una bocanada de humo
leve exhalación animada
que alimenta la llamada de la sangre.

La alquimia enerva los sentidos
y tu verbo se funde a mi verbo
tu fantasmal cuerpo de sirena
me requiebra en el anhelo
y me sumerjo en las aguas
de tu genérica existencia.

Me susurras al oído
frases de amor
cadencias, suspiros, presencias,
tu mundo oceánico
de fondo marino, de alga y estrella.

Tus labios sedosos
me besan carnosos
envueltos en misterio
me abrasan, se queman,
comparten contigo materia.

Y se ahogan de gozo
en un mar de vanidades
de salinas presencias.

Tus ojos brillantes,
cuarcitas verdosas
que inflaman mi sangre,
pupilas que guardan
los sueños de luz
que un día tuviste de niña.

Tu voz me cuartea,
y narran historias
que surgen del agua
del manantial de tu vida.

Me cuentan sollozos
hilvanan suspiros
me lees entre líneas
cadencias y afectos
que a ti te motivan.

Sirena gitana,
alienta un poquito de aire
que yo aquí en tu fondo
me hayo perdido.

No tengo branquias
y el aire que tome
ya lo he consumido.

Reflejos de luna
despejan la mente
y la bruma se diluye inocente,
en el dial de la radio
ya dieron las cuatro
y el sueño me abraza
con sigo a sus brazos.

La noche se aploma
en las cabalgaduras del aire,
y un sentimiento impregno mi cuarto
en esta noche de Otoño
mientras lloraba el cielo.

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