domingo, 29 de noviembre de 2009

Escandallo


Escandallo


Venturosa ingenuidad
derrama la inocencia
cuando se atisba la razón del ser
en los aforismos de los sueños.

Exorados los deseos
merodea penetrable el incienso
que trasfieren las feromonas
ligadas a un sentimiento,
y aleado a un lamento
Que se hilvana en los bucles de tu pelo.

Se eclipsan la musicalidad de las palabras
cuando a tu oído arrullan y claman,
y su voz se desparrama
al no incluir en el pentagrama
las notas de tu eco.

Oraciones sin palabras
que habitan en el pensamiento,
crucigramas que en los vientos
exoneran los supliros,
notas mudas sin eco.

Minucias del tiempo
de un reloj que no engrana
y su péndulo se atelaraña
en una arena que se hace grava
en la estrechez de los silencios.

Ensordecida la plegaria
se hace niebla temerosa
y como canto de la lluvia
esta letanía moja
en las veladuras del destino.

Pues no siendo yo tu sino,
aunque mi empeño se obstiné
y mi alma se recline,
al encaje de unos ojos
moribundo me encadeno
en las brasas de tu fuego.

Empacho de mezcolanzas
que al bromuro de tus sienes
mis labios se detienen
enlazados a mi labranza
cautividad que me abraza
al hostigo de trigales verdes.

Aunque luego el estío
haga de las semillas granas
los óvalos dorados de trigo
sean el pan que me alimente
la lavadura que me fermente
tiñendo de colores albas
los destellos de tu aura.

3 comentarios:

  1. Que poema más que elocuente, de una calidad literaria impresionante, leerte un placer amigo Julio.

    Besitos

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  2. Es un gusto pasar por tu blog.

    Besotes

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  3. Encantada con tu trabajo, es de gran calidad.

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