sábado, 27 de octubre de 2012

El CAMINANTE Y SU SOMBRA



El CAMINANTE Y SU SOMBRA

Aterciopelada la luz se fusiona con las sombras,
crispa al cadalso de la atardecida.
Irradiando el horizonte, inflama el poniente,
desangrado en el oráculo de la despedida.

Ante la opresión de la muerte,
el sol incide sus rallos temerosos
sobre los espejos de plata,
flagelados estos devuelven el embrujo,
traicionando al poseedor del reflejo.

El cielo se enhebra de filamentos mortecinos
El aire se espesa de bramante anodino
y a los albores de la anochecida,
se oye un canto de cuco.

Te contemplas en el gran teatro del mundo,
interpretando el papel de tu vida,
un libreto de marcada tinta espesa
que fue acuñando el pasado,
solidificando el presente
y cazando la incógnita letra
que marquen los designios de Dios.

Consumir preferentemente fresco,
carne, hueso, esqueleto.
Un envase que hay que llenar
antes de la fecha de caducidad.

¿Quién me anda por ahí adentro?,
¿dónde estás?
que llamo a tu dintel y nadie me contesta,
solo escucho el viento y las estaciones pasar.

Quizás te quedaste hipnótico
mirando el redondel de tu ombligo,
ya es hora de cortar ese cordón umbilical,
y despertar a la vida.

Ya es el tiempo de amar, sentir y llorar
y dejarse de burbujas protectoras.

canto el cuco,

Y al camino se le abrieron los cruces
y los cruces se entorchaban de veredas,
el camello cruzaba el desierto
con una pesada carga.

Y en el aire
se masticaban atisbos de libertad,
la ostra maduraba su perla.

No hay condenas para las almas
que duren más de cien años.
el león rujio en su adentro.
se comió el tú debes y el yo quiero.

¿Porque siento lo que siento?,
porque motivo no hayo,
la esencia que agrupa el caminar.

Siendo polvo de estrella,
me harte de hartarme en el hartazgo,
quien duerme un sueño eterno,
quizás no duerma y ya esté muerto,
o algún día la luz amanezca en las sienes
y se filtre en los ojos
y descorra los visillos de la verdad.


y hacerse niño descubrir otra vez la inocencia
ser capaz de crear algo nuevo.

Su verdad la que él se piense,
y pertenezca al cliché de su tiempo,
según costumbre, credo, raza, educación y edad.

Porque la verdad es extracta,
mi verdad tu verdad, la verdad,
¿quién es el poseedor de la verdad?
la ciencia, Dios, la galaxia.............

Vivir, amar, procrear, sentir,
ver, oír, degustar,
y caminar por la senda del tiempo.

Corren malos tiempos,
y hay una falta grave de gallos en el gallinero,
la vida corroe el sentimiento,
y por las venas solo circula el dinero.

la psicología es la gran estrella de nuestro tiempo,
y sus gurús nos moldean cocinando su gran receta, manipulación, un poquito de ilusión,
se cuece todo de amor patrio
se decora con engaño,
y para este festín todos invitados,
aunque ellos sean los únicos comensales.

Ronda el diablo por las calle,
se develaran los principios sociales,
tendría que entrar otra vez Jesús en el templo aporreando a los mercadores de falsos sueños.

Polvo eres, carne y hueso
solo te quedara lo eterio,
donde quedaran las palabras,
donde musitaran los besos,
donde gravitara el impulso del amor y de tu credo,
en que nido florecerán los sentimientos.

Canto el cuco.

Y las caducas hojas pasaron inadvertidas,
son los ciclos de la vida,
pero sus detritos será el abono de la nueva hierva.

Que será de esa energía,
quizás se trasmute en el cielo,
o quede dejando restos
en algún que otro de los recuerdos,
quizás se oxide junto al corazón férreo
o se catapulte en un desprecio,
para eso tan nobles y serios sentimientos.

Y después que el tiempo pase,
que será de la armonía de mis amores prietos,
quizás se quede en una nota de lamento,
de una vieja melodía,
quizás los arrastre el viento,
a ninguna parte, a cualquier lugar,
a una sucia esquina.

Mientras tanto en nuestro tiempo,
miro y remiro al espejo,
le pregunto y no contesta.

Este maldito reflejo,
que se ríe y se burla y me mira con desprecio,
fueron cuatro días de alegría, mil de pesadillas,
y el resto, buscando encuentros,
y ahora no entiendo,
porque me ponen un lazo negro.

Quizás sea yo la causa y tu efecto,
y no quieres que habite en tu recuerdo,
ni sea el agua que te sacie,
ni sea hueso de tu hueso.
quizás me ames algún día y me acaricies.

Siendo yo tu gato negro,
o la sombra pálida que te espere,
al otro lado del infierno.

canto el cuco,
y por fin termino de poner su huevo


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