jueves, 27 de septiembre de 2007

En las brunas las Valkirias



En las brumas las Valkirias



Cuantas veces estando a solas
en el columpiar del tiempo
dialogando con los pensamientos
y allanando los recuerdos.

Y tú, ahí.

Compañera funeraria
navegante enlutada,
como el mascarón de la nao
hacia Odin en el Valhala.

Bravo guerrero a muerto,
que tiernos fueron sus besos,
baladas de gaviotas,
sobre los inmensos cielos.

Océanos profundos
de regiones avísales
de tintas indelebles
que tiñeron el alma.

Pero deja que las Valkirias
a través del arco iris,
consuman esa nave
hacia lo más sutil del etéreo.

Sueños ya frustrados
que pertenecen al recuerdo,
hojas del otoño
que volaron con lo muerto.

Embárcate en otra nave,
y despliega su vela al viento,
y deja que la suave frisa,
te camine hacia nuevos puertos.

Y de nuevo brote la risa
en tu boca cenicienta
y en tus labios de cereza
la pasión y los encuentros.

Yo quiero ser parte
de esa brisa marinera
de las olas y la espuma
que agiten tu barca.

La gaviota que anuncie
la llegada a nuevas tierras,
y el alma que entrelazándose con la tuya
te de nueva fuerza.

Desenluta el corazón
hacia lo albo y lo bello,
y que se rompa el mascaron
de la nave en la tristeza.

Vuelva la risa de tus labios
y el candor a tu mirada,
arrincona los muebles que habiten
esos espacios de tú alma,
y déjale sitio a las esperanza
que el sol ilumine
las habitaciones de tu casa.

Soledad profunda y quieta
meditación de tu alma
néctares de tu existencia
que sublimen y conmuevan,
clávalos a relicarios,
en la capilla de tu ser,
que sean la memoria
de tu encuentro con la vida,
pero que no sean
solo el patrimonio de tu existencia.

Navegante de la barca
despliega toda tu seda
y deja que tu velero
juegue con el viento
y una brisa marinera
te lleve a buen puerto.




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