sábado, 5 de enero de 2008

ALMA


ALMA


Alma, que mi alma habitas
inundando todo mi cuerpo,
donde está tu fragancia,
donde quedo tu destello.

Porque no manas arrebatadora
el agua clara,
del manantial y el torrente
que riega mis entrañas.

Alma peregrina de ausencias y deseos
donde se fueron tus besos,
se secaron en los desiertos,
se enredaron en los pensamientos
se acrisolaron en tu corazón de fuego.

Fueron fugaces guiños al viento
hojas caducas de Otoño
o vuelos cenicientos
de mil mariposas en cautiverio.

Alma que a otra alma subyugas
en el entendimiento,
dime como se puede vivir
abrazado a un sufrimiento,
mudos, sin palabras
entendiéndose solo por gestos.

Alma que a mi alma lacera,
rosal de espino, fragante y fresco,
sepulcro que en mi cadalso espera,
trainera, melosa, sensual, agorera.

Esquirla de plata
que mi corazón atraviesa,
puñal de llanto,
arias de dulce canto,
y brisa de iris de menta.



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