sábado, 10 de mayo de 2008

HIDRA

Hidra



Lánguidas siento las manos
La boca se me seca
Y el pulso me tiembla
Cuando inexorable
Tomo papel y bolígrafo
del el Viejo escritorio.


Con sus cajones casi derruidos
Guardando añoranzas,
Borrones de tintas,
Y algún que otro poema perdido.


Y sales tú de entre las sombras
De los rescoldos de la memoria
De mi viejo corazón ensombrecido.


Pavoneándote altanera,
Cuchara febril de fuego,
Tímida la sangre reverbera
En un latir crujiente
Y se cruzan en mi mente
Imágenes que empañan cadencias.


Risas multicolores
Gestos y muecas
Vaporosa presencia,
Fantasmal silueta etérea
Que ensombrece
El ritmo de mis cejas.


Cabalga trepida
La sangre por mis venas,
Menos mal que me huí
de tu sutil presencia,
Novia blanca, caballo albo
Trotador enfurecido
En el pozo del abismo.

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