lunes, 17 de noviembre de 2008

Quizás solo tú te engañas


Quizás solo tú te engañas



Desmembrado en asonancia
toca hoy tu corazón,
perdió su bordón dorado
y suena descompuesto y apagado.


Su redoble de baladro
gime a timbal desapretado
y blasona espinado
marcando el paso del cadalso.


Me ahoga su triste sonido
me trasfiere su dolor comprimido
me devasta su resonancia
como a un imán me agarra.


A la realidad que él solo entiende,
solo mira su infortunio,
solo duele su dolor
desengañándose de este mundo,
que no es oro todo lo que luce.


Sin despreciar al vil metal
que solo trajo envidias
e hizo a Caín criminal.


Al cortesano le dio la nobleza,
al rico lo hizo señor,
y al pobre lo aplastó en la miseria.


También en el cielo
brillan los luceros,
y en algunas almas buenas,
aunque anden desnudas
rasgadas de vestiduras,
y no vallan vestidas
de talle y de tiros largos.


Todo es más sencillo
más liberal y bohemio
dejar que a uno lo amen
y amar sintiendo y sufriendo.

1 comentario:

  1. Las letras brillan… dejando al descubierto un corazón que sueña y sufre por amor, precioso poema mí querido amigo.

    Besos

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