sábado, 1 de noviembre de 2008

ADOLECE


ADOLECE

El péndulo se tilda
en los lamentos del aire,
adolece un crepúsculo vital,
el tiempo se eclipsa
curvilíneo en espiral.

Anacrónicamente
miro sutil,
las huellas de tu alma
como se evaporan,
en los surcos de la mar.

Estelas fugitivas
que en el aire evocan
los efluvios de tu respirar,
sentimientos que te hacen soñar.

Caminos indelebles del ser,
rutas insondables de la sangre,
que te hacen perceptible
ante la fugitiva huida de la ausencia.


Surcos del tiempo en la piel,
letra impresa,
que se anoto en tu alma
con la caricias de unas manos.

Que hoy no quieres leer,
boca de rosa y de miel,
que hoy amarga como la hiel
al despegarse los pétalos en la margarita.

Suspiros que el aire hechiza,
sollozos que gimen de placer,
y languidecen
de ósculos en las sombras.

Sabores que el alma intuye,
en la llama efímera de amor,
y agónica muere en su estertor,
la patina que creció en el alma.

Irradia destellos de frió y candor,
gélida circunda a la sangre,
el corazón muere de amor,
y añora su desventura.

A las ansias del deseo,
se enlutan las fragancias de los besos,
ya vendrán las yemas del otoño
y florecerá la primavera.

1 comentario:

  1. Versos que claman por el momento efímero, aquel… que rozo su piel cuando el alma amada navegaba su sangre, hermosísimo.

    Besos

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