viernes, 6 de febrero de 2009

Adictos al amor


Adictos al amor

Devoro con inquietud los versos que nacen de los manantiales de tu espíritu , como se circunscriben en los silencios, se mecen en tus adentros masticando y digiriendo las sensaciones que emanan de tu ser.

Eres la bordadora del amor que cose con exquisitez las sedas de la palabra.

Nace en ti la delicadeza y la fragancia la dulzura y el mimo que embriaga, atropella, inunda y derrama el sentimiento que culmina tu alma.

Eres fragua fulgor, fuego, luz y estrella en el candente acero que blasona la hidalguía de tu fuero interno.

Eres como la absenta de la adicción, un azucarillo que se deshace entre la melancolía y la maceración del ajenjo, un néctar anisado que me hace quererte con locura.

Blanca flor de mi pasión, majestuosamente bella, coronada con las espinas del amor de mi calvario que hacen morder las entretelas de mi carne.

No preguntes él porque, el cómo ni él cuando.

Solo cuando se extinga este sentimiento, sordo, mudo y ciego que exonera la fragilidad de mi espíritu, o la carne se ciña al hueso en un ágape de gusanos térreos.

Solo entonces seré la fragancia que te habite, no me importa el tiempo, al final serás conmigo polvo de estrella.

2 comentarios:

  1. Qué hermoso, lo que no se puede ver, ni oír se percibe, tus versos sueltan campanas melodiosas que dicen mucho de tu alma.

    Besos

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  2. Unas hermosas palabras, trazadas con dulzura y sabiduría, enhorabuena

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