domingo, 1 de mayo de 2011

DESIDIA


Desidia


Embargado en la ambrosía del deseo
intento liberarme como un reo
de la ansiedad de su boca
y el influjo a su cuerpo.

Dualidad analítica del pensamiento
que idealiza el entendimiento
entre la idílica mujer, y la carnal hija de Eva.

Plegarias para mis actos,
quimeras emponzoñadas
de catarsis para un dilema.

Verbo que a mi verbo habita
estigmatizando al espíritu
haciendo de sus llagas una cruz en el silencio.

Diáfanas siento las claraboyas del alma
si en la distancia y al alba
se enredan en la cavidad de su pecho.

Caricias de alabastro modelan las manos
que hirvientes se derraman
en las rosas de sus senos.

Palabras de satén agasajan su oído
y en la pulpa de sus labios
crece un néctar mal herido
por saetas de Cupido.

Oceánicos ojos verdes
despotrican misterio,
oleajes de esmeraldas
nublados en un mar de argento.

Se fueron perdiendo en la bruma
en la maldad del tiempo
y hoy truenan en mis oídos
la pequeñez del silencio.

Fugaz pasa la estela
de una sombra que en el viento
revolotean vivencias
de unas hojas que cayeron.

Ya por ti no muero,
hiperbóreo me alejo del sur
oxidado en un búnker de acero.

Néctar para los dioses
y alas de cera
para el que quiso tocar las estrellas.

Solo me queda la niebla
y el brocal inexplorado
del reverso temeroso.

Parece que me miran leñosos
aquellos ojos feroces
envueltos de menta y argento.

O quizás sean dos verdes hojas
que mece el viento
entre fandango y lamento.

1 comentario:

  1. Oye Julio, que poema hermoso y triste, esos ojos verdes no saben ver tu corazón, ardiendo desesperado por su mirar, y enamorado por su amor, me encanto tu trabajo.

    Besos

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