martes, 2 de octubre de 2007

A QUIEN PESE.




A quien pese, aunque el fiel marque cero

En cualquier parte,
en cualquier lugar
al doblar la esquina,
en el aire, que traspasa
y en las horas de esta noche.

Siento un vació,
que me turba, y me ahoga.
parece que no he comido,
parece que estoy sufriendo,
por haber creído.

La delicadeza de su alma
el porte de ser señora,
la educación como virtud
y la amistad de sus horas.

Tengo indeleble su presencia
el arrullo de su sombra
la turgencia de sus pechos
la fragancia de su boca
la sonrisa de sus labios.

Los destellos que provocan
los trigales de su pelo
cuando al viento los despliega
su melena etérea de cerveza.

En su mirada se adivina
dos lagunas verde musgo,
dos estanques de agua clara
dos espejos que en la noche
reflejan a la luna enamorada.

Los iris cabalgan por campos
de menta y albahaca,
recolectando la hierba buena,
y tréboles de cuatro hojas,
y algún néctar de limón y almendra
para poner en su cabello.

Sus ojos son gemas marinas,
que a mi sentir hechiza
las pasiones de mi alma
que elucubran las carnes canallas,

Son hogueras que en la noche
alientan las pasiones encendidas
de un encuentro enamorado
donde todo se fulmina,
donde el aura resplandezca,
con color de luz divina.

Son sus besos deseados,
la pasión que en mi provoca,
el impulso del amado,
el aire que respiro,
la paz que me sostiene
y el tic tac que sorprendido
circula por mis venas,
martillea en la lujuria.

Pensamientos y ambiciones,
en la alborada de los sueños
que mi alma acaricia con anhelo.

El requiebro de la imagen
que se cierne a la tormenta,
dibujando como el rayo
la profundidad de su existencia,

El retumbar del trueno
como el eco de un corazón agazapado
al encuentro en holocausto
con su amada.

El elixir del amor en la paciencia
del orgullo contenido,
de las muestras de cariño
que en honor a su verdad
se hace postrero y déspota.

El estaxis del encuentro,
del suspiro profundo
saliendo de tu pecho
exhalando el amor por los poros.

La caricia que dibuja
sobre la dermis de su cuerpo
el amor de mis manos
la pasión de mi cerebro.


Cabalgata de emociones
de amor y sentimiento, tus ojos pardos, mirándome,
y yo aquí ha quejado,
de un dolor incomprendido,
que me ahoga y desespera.

Parece que no he comido,
parece que estoy sufriendo,
por haber creído.
será el amor que lacera
Las heridas del olvido.

Será la copa de la pasión
que disfraza a míster Yeki
en su arrogancia.

O es el aire que bosteza
Y en labio tan fino,
Escupe mierda.

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