viernes, 25 de enero de 2008

Cicatrizan en las heridas las llagas



Cicatrizan en las heridas las llagas


Se produce el dolor
Y de la herida mana
La sangre que tiñe todo de rojo,
Vida subterránea de la epidermis,
Que brota a borbotones
Caudal de amargura
Que asola los entresijos
En las flemas del alma.

El tiempo marca sus horas
Y los días se amontonan
Y van cayendo las hojas del calendario
Sucediéndose las estaciones.

Cicatrizan en las heridas las llagas
Después quedan esas marcas
Que aunque no duelan
Se aferran a la piel
Y viajan con nosotros.

Tatuajes indelebles del alma
Marcados a golpes de sentimiento
De indiferencia y arrogancia,
Que nos hicieron madurar,
Y nos curtió el corazón,
A fuerza de fuego y esperanza.

Fuimos lo que fuimos
Hojas peregrinas
Que en el tiempo y en el espacio
Bailaron la danza del destino.

El aire nos lleva de aquí a haya
Dando tumbos siguiendo un camino,
El sendero de la vida.

Y entonces apareciste tú en mi paisaje.

Hoja nueva que a la rama se recicla
Nuevo verde para el árbol que respira
Tierno brote que sueña florecer en primavera
Dulce fruto generoso en el estío de la vida.

Quedarse sin aire
Yerto en el tronco leñoso,
Fustigarse,
Por lo que pudo haber sido y no fue,
Colorear el dibujo a nuestro antojo,
Como la lechera del cuento
Que hizo añicos su cántara y su ilusión.

Frustrarse de sentimiento en sentimiento
Mirarse solo el ombligo en el espejo
Girar y girar sin reconocimiento
Es volatilizarse en el céfiro,

A cada causa un efecto,
A cada sentimiento una razón,
A cada razón una partida,
A cada partida un amor.
A cada amor una nueva vida,
A cada vida una ilusión.
A cada ilusión un sentimiento
A cada sentimiento una razón.

Vuela conmigo amor.
Que tengo el azul del cielo
El rojo del sentimiento,
Y el verde de tu entendimiento.

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