domingo, 20 de enero de 2008

SIEMPRE ESTARAS EN MI MEMORIA


Siempre estarás en mi memoria


Una marea de sal y espuma,
agua embrujada de luz de luna
agita el recuerdo, Hija del trueno,
de menta de fresa y caramelo.

La sangre que tiñe el sentimiento,
brumosa y espesa se crisantema,
dejando en los labios, añil y espuma,
besos robados de calavera,
ilusión de carne que se evapora,
y yace en la pupila y el entrecejo
y en algún retrato que se hace viejo.

Palabras rotas, que el tiempo empolva,
gravitan en el espacio y la memoria,
tildan lamentos amor y risas,
veletas y campanas que el sol agrieta.

Y en el paladar de la boca
la dulce hiel que te provoca,
de poco a poco, se hace añeja,
oleaje de abrigo y dulce sueño,
se ciñe a tu cuerpo y tu anhelo,
envolviendo a tu cintura y a tu credo
en vaivenes de fresa de sal y caramelo.

Azucarcillo que en el alma se disuelve,
dejando una impronta en el recuerdo,
la patina de calidos besos,
de un amor sincero e imperecedero.

Y en la distancia del mar ausente
la luna se baña indiferente
dejando su estela de luz de plata,
la gaviota en su sueño a el se abraza,
oleajes de brisas y dulces aguas,
brumas que mueren de pálida luna.

Y en lo alto del cielo
un lucero aguarda.

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