viernes, 12 de diciembre de 2008

Trébol


Trébol

Decálogo son tus ojos
bramantes tensores del aura
paisajes gentiles de hiedras
que a mi corazón engranan.

Bucólica forma que el éter
suscita en mí a la grana,
parva que trillan mis noches
raíces que asolan mi alma.

En el verde de la ausencia
suspiro la menta que callas,
y en las cuencas blanquecinas
renacen dos esmeraldas.

Tizones que avivan los fuegos
carburos que anidan tu credo
estrellas de cándido fuego
que visten de luz y esperanza.

1 comentario:

  1. Que bello poema, esperanzador, lleno de vida, un refugio donde se puede descansar en el verde de sus hojas partidas en gajos, donde brilla cada gota de amor mojada de roció.

    Besos

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