jueves, 30 de agosto de 2007

CARTAS A GAVIOTA 3

Cartas a gaviota 3

A la orillita del mar, tu poema,
de menta y ron con canela,
de verde y añil ceñido,
de verso y fuego encendido.

Que a la brisa mañanera,
me trae a mí, tu acento,
y tu candor gaviota.

Rimas de espumas blancas
olas de alelí y azucena
salpicadas de sal de tus ojos
y canticos de sirena.

Crepita el agua y el cielo
allí, donde tú vuelas,
en la línea del horizonte
donde tu mar se hace profundo
y índigo tu vasto cielo.

Por más que agites tus alas
en la espesura celeste
por más que tu pluma se apreste
a la formación de tu nido.

Tu alma se siente postrera
pues no encuentra compañero
que te agrade para el vuelo,
todas son aves de mamada,
y no quieres una domesticada.

Y tú, buscando una gaviota solitaria,
que te acompañe en las noches,
que sea el lienzo de tus lágrimas,
el soporte de tus alas.

El faro que de noche alumbre,
el rio en tu montaña
el cielo de tu cumbre
y el paisaje en tu mirada.

Gaviota de un mar de sueño,
de ríos bañados en cobre,
descalza vas por la vida,
con sandalia cubres las noches.

Esperas al príncipe azul,
que te calce de sueños nobles,
con zapatitos de jade
y adornos de charol
con perlas, diamantes y flores.

Yo conozco a un buen hombre,
que entiende mucho
de gaviotas solitarias,
consultar en la biblioteca,
a Richard Bach,
y Juan Salvador gaviota.

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