martes, 16 de diciembre de 2008

La plegaria


La plegaria



Como oleada hueca de aire
que alimenta el sueño
la plegaria se fragmenta en la palabra
y la sinrazón en sueño.

Quedo cercenado
el cantico de los besos
arrumbado en las polifonías del alma
la plegaria debe ser callada.

Esta fue palideciendo
con embrujo y sortilegio
en frio sudario de lo averno,
la plegaria nace del alma.

Un compas repetitivo
mece al péndulo de la memoria
subjetivo, incauto y fugitivo
al no apresar bien su historia.

Solo bocanadas de humo
sin prestancia ni forma
un paladar a nicotina
que adicta la sangre y su forma.

El hollín del verso
lo fue pudriendo en lo yerto
y el corazón ya tuerto
reclamaba en el cielo abierto.

La plegaria se fragmenta en la palabra,
debe ser callada, nace del alma,
¡O Dios! ¿Por qué la quiero?
siempre el mismo rezo, la plegaria…

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