Encuentro en Marzo

Encuentro en Marzo
Se tejía la tarde
de celestes, terrosos y verdes,
bucólicos caprichos silvestres
enaltecían el paisaje.
El cielo pulido,
manchado de grana y bronce
respiraba olores de jazmín y azahar,
susurros del aire enhebrando fragancias.
Su tul vaporoso hilaba
filamentos de rayos de luz
tornasoles en un cielo plomizo y lechoso
a través de un tamiz de cristal.
El sol herido de muerte
agoniza como el fénix
en su parvo patíbulo del ocaso.
El horizonte sangrado se deshilacha eclipsado
en los tragaluces de tu ventana,
sus labios ardientes traspasan
las ondas traslucidas de tu cuarto,
y enamorando el espacio
se mecen con la silueta desnuda de tu cuerpo.
Mirándote en este espejo,
una templanza recorre tu seno
de carne carburo y fuego.
Detrás de la ventana
contemplas aquel cortejo,
como la tarde moría,
como la pálida luna sufría,
esperando a horcajadas la agonía del esposo.
Selene de apoco se enciende
sobre un cielo enlutado
las brillantes estrellas le miran,
en esta noche de Marzo.
Ya empieza el cortejo del amante al amado,
las magnolias traspiran, ilusiones y cantos,
la radiante luna se vistió de punta en blanco,
fulgurando en sus cuencas dos perlas de llanto.
Ya te venció el sueño
que te supo a nana,
y unos ojos pardos en la noche avanzan
ya duermes mi amada
entre sedas blancas.
Ya mi alma postrera
te vela en tu almohada
ya solo hay dos almas
que se buscan y abrazan
y se funden dichosas
en un trémulo beso.
Ya niña ya,
llego los claros del alba
ya niña ya
desperté de my sueño.