jueves, 27 de agosto de 2009

Soliloquio a una verde alma


Soliloquio a una verde alma


Impávido reloj,
en tus agujas se oxida el tiempo,
soliloquio a una verde alma.

Maduraras como el grano de uva
que el sol baña.

O danzaras en el espacio infinito,
es cuestión de tiempo.




Te miro de frente
y no me engañas,
te reconozco,
me devuelves la mirada,
eres mi recipiente en carne
mi continente en hueso
mi calvario, mi alegría,
mi fastidio y mi contento…

¿Quién anda por ahí dentro?
¿de veras sé quién eres?
¿en realidad te conozco?
o solo eres un cuento,
que a la imaginación perturbas.


_¡Soy tu espectro!

Que tal,
¿cómo estás ego?
y tu sentimiento…
hace tiempo que no le veo
no habla conmigo,
está ausente perdido
solo te tiene a ti como amigo.

Y a ese impávido
zalamero espejo
que le brinda una imagen
engañosa de si mismo
y no se reconoce
ni se ve por dentro.

Solo en los sueños habla conmigo,
narcotizado por el subconsciente,
de las manos de Morfeo,
yo le cuento y la digo,
después se despierta
y ya no se acuerda
cuando anduvo conmigo.

Tengo que hablar muy serio con ella
un día que este bien despierta,
pero ese día no llega,
siempre habla contigo
mirando a su cuerpo.

En eso se entretiene,
paciendo como una vaca
su hierva verde,
para rumiarla luego
en el mundo de las banalidades.

Así que me quedo siempre cautivo
muy dentro de ella
como el genio de la botella
esperando que un día
se frote el alma y me vea.

le concederé tres deseos
al instante que me descubra muy dentro de ella
y se dé cuenta
que soy la guinda de su existencia.

El primero de ellos
Le regalare un espejo,
sin cristal que tengo
para que se mire por dentro.

El segundo, la paz y la armonía
para que conviva con ella,
La dicha de cada día.

Y el tercero es un secreto,
todo un misterio del conocimiento,
sabrá el lugar que ocupa en la cadena
y se liberara de su condena.

_Menudo eres espectro
no hablas más que tonterías
te crees que todo está en la armonía,
yo sé muy bien quién es
y que quiere, su carne y hueso,
que la vida son cuatro días.

Ya lo dice el refrán
ande yo caliente y ríase la gente
ave que vuela a la cazuela
y más vele pájaro en mano
que ciento volando.

Deja eso para los ascetas
y para la gente que quiera
llenar su vida de sueño.

Que este mundo es una carrara
hay que estar bien despierto
y ser uno de ellos, o morir en el intento
y no quedarse a la zaga.

Que los premios
solo son para los primeros,
y los demás poco cuentan
que estas anticuado
y no andas al loro.

Eres un soñador romántico
y eso ya no se lleva,
hay que ser tangible
y escalar a costa de lo que sea
ser ambicioso,
y ponerse al mundo por montera
y no tener escrúpulos
que uno cuesta tanto
cuanto tanto vale,
que el oro y las perlas están
para quien sabe apreciarlas,
que el pan alimenta
pero el caviar ostenta.

Todos tenemos un precio
el blanco, el rojo, el amarillo y el negro,
el rey el jurista el político y el artista,
y los de mas andan todos a medio saldo,
y después que salga el sol por donde quiera.

_No coincidimos en el dogma
tú te ocupas de los placeres
del orgullo y la apariencia.

A mí eso no me interesa
por algo tenemos alma
y somos en parte espíritu
quizás lo único que nos iguala a todos
yo me ocupo del sentir
de la igualdad del ser
y desprecio la vanidad.

Me interesan las fuerzas motoras del espíritu
la comprensión, el cariño, el amor
no distingo entre blanco o negro
entre alto o bajo, entre rico o pobre.

Solo me interesa
el camino de perfección
conocimiento interior y colectivo,
hasta en lo más ruin y oscuro
se extiende la mano del creador.

Nunca tú y yo
nos llevaremos bien
somos el alfa y el omega
de seguro estoy,
que mirándote a ti
aprenderé sobre mí.

porque soy el más miserable
de todos los mortales,
tengo conciencia
del canasto que traigo conmigo
y no sé cómo llenarlo.

Todo me parece poco exiguo,
y es ya corto el camino
para encontrar la esencia
que valla conmigo.

Quizás un día tu y yo
seamos un complemento perfecto
para entender la empatía
la necesidad emotiva que nos hace
actuar de una u otra manera.

No te desprecio porque no soy
el mayordomo de tu casa,
soy el señor de ella
buscando el nirvana
la revelación del alma.

Porque después de la vida
Solo queda el fuego o la tierra
o el pensamiento vivido
de alguien que te quiso
y vivió contigo.

Hasta ahí llegamos y entendemos,
pero la energía ni se crea
ni se destruye solo se trasforma.

Donde quedara el amor
la superación del hombre
el análisis cognoscitivo
de sí mismo y el entorno,
quizás sean la llama lacerante
de la misma creación,
el milagro de la vida
repitiendo su ciclo inalterable,
Dios en el concepto cósmico
de su palabra.

jueves, 20 de agosto de 2009

AMORES

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Amores


Para ti gaviota
que fuscas la sencillez en el lienzo
y la emoción en el sentimiento,
sirva mi plegaria como un picado
en tu mar inmenso.

A los atrios de tu boca
llegaron mis labios hambrientos
y húmedos tus arcos sintieron
mi lengua jugando en ellos.

Tus ojos se entornaron
y los míos se plantaron
en la ambrosía de tu boca,
panal de rica miel
donde el sentimiento se evoca.

El perfume de tu alma
se hizo mirra con el beso
y al despliegue del aroma
mi boca respiraba
las esencias de tu credo.

Tus manos moldeaban
con tersura mi cabello
y las mías dibujaban
un corazón en tus senos.

Perfumes el aire se lleva,
fragancias perdidas,
de un olor primavera.

En tus ojos cristalinos
la hiedra se hizo menta,
el prado de tu iris
se lleno de yerba fresca.

Alma vagabunda y etérea
que un filtro de amor
te exile a mi frontera

Que el sueño trasfiera
la opresión de tus brazos
la caricia de tus manos
y el suspiro gaseoso de tus labios.

Locura de un encuentro
en el aire se atropella
para mí la tu esencia
para ti la yerba buena.

La codicia del amor
lujuria en el deseo
la liturgia de tus besos
conjuran el amor
y ponzoña las venas.

Sublime tormento.
de un hombre que en tierra
mirando a los cielos
ve volar a su gaviota.

Corazón que late en silencio,
la sangre caliente que anhela,
y vibra de amor
aunque no sea primavera.

Guijarro que rueda,
en río turbulento,
mojado por fuera,
y seco por dentro.

Rosal trepador,
que a mi reja te aferras,
ofreces tus rosas de amor
a la cárcel que me encierra.

Gaviota de sórdido vuelo
rosa ardiente
que asola mi desierto
yo tengo un oasis de cielo
y un esponjoso corazón.

Donde su sangre caliente
y el perfume de tu flor
es el alimento primero,
esencia de la pasión.

Gaviota que picaste tu vuelo
en un mar trovador
espero que mis letras
acaricien tu razón,
porque ellas solo quieren
tenerte con amor

Amores se van volando
Amores se los lleva el viento
Amores los quieren todos
Amor, yo no te tengo.

sábado, 15 de agosto de 2009

Alma


ALMA


Alma, que mi alma habitas
inundando todo mi cuerpo,
donde está tu fragancia,
donde quedo tu destello.


Porque no manas arrebatadora
el agua clara,
del manantial y el torrente
que riega mis entrañas.


Alma peregrina de ausencias y deseos
donde se fueron tus besos,
se secaron en los desiertos,
se enredaron en los pensamientos
se acrisolaron en tu corazón de fuego.


Fueron fugaces guiños al viento
hojas caducas de otoño
o vuelos cenicientos
de mil mariposas en cautiverio.


Alma que a otra alma subyugas
en el entendimiento,
dime como se puede vivir
abrazado a un sufrimiento,
mudos, sin palabras
entendiéndose solo por gestos.


Alma que a mi alma lacera,
rosal de espino, fragante y fresco,
sepulcro que en mi cadalso espera,
trainera, melosa, sensual, agorera.


Esquirla de plata
que mi corazón atraviesa,
puñal de llanto,
arias de dulce canto,
y brisa de iris de menta.

viernes, 14 de agosto de 2009

Himpar


Himpar

Si las palabras se encasquillaran en el aire
y sus ecos no tuvieran resonancias,
quedando extraviadas y vacías en las almas.


Si el corazón se adormeciera en la garganta
y para él fuera su latido una sordina impenetrable,
el aullido bronco de un mar que se devasta.


Si las lágrimas rodaran lacerantes
como perlas secas de cuarcita
o puñales en el pecho inmaculado
de una virgen Macarena.


Si la mente exigiera el exorcismo del amor,
y la justicia respondiera,
que en el platillo de la balanza
el desengaño también pesa.


Si el cariño no distinguiera
entre el amante y el extraño,
el ladrón o el buen amigo.


Como dicen que el amor es ciego,
necesitaría un bastón blanco,
o el hombro de un lazarillo.


Si la sed te atormenta la garganta
y solo te quedara el último trago en el vaso,
que no se te haga amargo.


Aunque intrépido y cansado
el reloj siga empujando,
y el tiempo empolvando tus zapatos.


Si a la esperanza le salieran negras alas
y como un negro córvido se fuera graznando,
que el augurio te pille confesado.


Si la savia se cristalizara en el tallo,
y las hojas se murieran en Mayo,
seguro tu corazón está sangrando.


Si al abrazar el espacio,
y al cerrar tus brazos largos
solo encontraras el aire.


Entonces, el cielo que te cubre
se anega en un zaino manto,
y su última luz te exige
en el cosmos danzando.


Solo te quedara la nada,
la absurda y rotunda nada,
en el espíritu llenando.

domingo, 9 de agosto de 2009

La madame y su vecina Rosa


La madame y su vecina Rosa

Rosa

Aquella tarde, como una de tantas otras, Rosa salió a la calle envuelta en un chal de crudo paño negro, el frio de Diciembre petrificaban sus manos, y en su aburrido gesto se denotaba un halo de preocupación.
Apretaba una rugosa nota que había encontrado encima del aparador del salón, con el paso presuroso y diligente, impaciente se dirigía a desahogar su amargura a la casa de su vecina.

Una mujer extraña, entrada en años, con el pelo lacio y cano, siempre recogido con un rodete;
Aquella viuda, madre de tres desventurados hijos ya muy crecidos, había rodado mucho por la vida.
Alcahueta, desde la más tierna infancia, se caso con un desgraciado pícaro sin oficio ni beneficio que nunca le dio un palo al agua.
Pero por el azar de la vida, o por las historias que siempre se traía entre manos, fue un buen discípulo de lo ajeno, haciendo carrera en el infierno, nunca le falto mal que por bien no viniera, y así doto del sustento a su familia.

Buena nota que de esto tomo la viuda, para aplicarlo a su propia vida, ahora que le faltaba el benefactor de su intendencia.
Y de aquí, que aderezo su casa dándole un cierto porte de misterio, con algunos muebles viejos, y una pequeña capilla que hizo a fuerza de toda estampa que se precie en el cielo, rodeadas de ceras y alguna pequeña titilante luminaria, resplandeciendo a todas las ánimas que purgan los avatares de su existencia en la antesala del cielo.
Una corte felina acampa a sus anchas por toda la casa, animales de compañía y algún que otro búho y lechuza disecados,
Restos del pasado de su amantísimo esposo, con su líder a la cabeza, Ulises, un precioso gato negro, con mirada verde pétrea.
Así que por unas cuantas monedas, hablaba con los difuntos, y resolvía lo sin resuelto, echando los arcanos mayores del tarot en una tirada celta o la de la santísima cruz o simplemente la del deseo, con cuatro naipes encima de la mesa.
También interpretaba las huellas de la mano izquierda.


Rosa llego a la dirección, de aquel callejón sin salida, y se detuvo en el número siete, un portón grande de madera centenaria enmohecido, como la propietaria del inmueble,
pico la aldaba de la puerta, con un sonido hueco, casi tremebundo.


No paso más de un minuto, cuando el chirriante postigo abrió una rendija, preguntando quien era.
_Soy yo Rosa, señora Engracia, que vengo a consultarle unas cosillas.

_Pase amiga mía, que hace un frio que pela, y siéntese al brasero.
Le dijo la dueña del lugar, acariciando a su gato negro de angora, un momento y estoy enseguidita con usted, que es la hora de la merienda de Ulises, y es ponerle su tazón de leche y la raspa de un arenque que comí esta mañana,
así que pase señora Rosa.

Rosa paso a el salón donde la madame echaba las cartas, un sitio tosco y austero, pero muy acogedor, un poco sombrío, aunque la luz y el crepitar de la lumbre del hogar, lo envolvía todo en un halo de misterio, un escenario perfecto para resolver cualquier trance, con un poquito de intuición y de sicología aplicada, con unos toques de empatía y de la larga experiencia acumulada.

Así que la señora Rosa, después de leer aquella nota le conto su impronta, los celos que sentía por su marido, un hombre más joven que ella y de buen ver.
Dando cuatro pases mágicos la pitonisa explico, que aquel tarot siempre envuelto en un paño de seda, con una estampita del corazón de Jesús, y otra de la virgen María, estaba impregnado de buenos augurios y pertenecía desde siempre a una estirpe de magos,
Que poco se equivocaría.

Entre los efluvios de sándalo, y la llama mortecina de la vela, la nigromante, fue echando carta a carta,
Con mucha parsimonia y arte teatrera, y contándole, lo que todo el mundo conocía, porque era de voz popular en el mundillo de las alcahuetas, que su Antonio se amancebaba con su vecina del final de la calle, una buena moza apretada en carnes, así que le conto esto, quitándole un poco de hierro,
Y diciéndole que él la quería, pero la tal María lo tenía embrujado, con un mal de ojo, que con unas cuantas monedas ella podría, deshacer el entuerto, preparándole un filtro de amor.
Que se lo tendría que dar un día de luna llena, antes de las doce, y harían en su Antonio prodigios, y por otras cuantas monedas más vengar la ofensa de la pecadora.

Que lo pensara bien y no le dijera nada a su marido, pues corría el gran riesgo de quedarse descompuesta y sola.
Mejor sería que empeñase el collar bueno que heredo de su madre, ese de perlas que trajo su abuelo de oriente, cuando era marino mercante y con eso y un poquito más, ya se podría hacer algo; que las almas de dios que le ayudaban, necesitaban muchas misas que decir y pagar, para salir del purgatorio, y en tal agradecimiento obrarían milagros, así como las obras de piedad que tendría que hacer ella en el más estricto anonimato, para encontrar el beneplácito de dios, que bien pensado seria una excelente cristiana, y no sería un despilfarro y así dios se lo tendría siempre en cuenta.

Agradecida Rosa, pago la minuta y se envolvió en su chal , y se fue pensativa a su casa.
_Esta mujer sí que es una buena cristiana, me ayudara y volverán las aguas a su cauce.
_ My querido Ulises, si todo sale bien, te pondré arenques enteros hasta que te hartes.

domingo, 2 de agosto de 2009

Mágica presencia


Mágica presencia

Boga en el madrigal del alma
una trasparencia cristalina,
refrescante de verde trigo
que en los iris se plasma
gelatinosa, vivaz y cantarina
amansa las dos lagunas de su cara.

Reposado en un otero
al esplendor del alba
diviso las mieses
y el dorado cereal me recuerda
el color de la cerveza
y a unos cabellos rubios
entre dos amapolas frescas,
labios de mujer
que fervorosamente aman.

Latifundios de sueños de cereza
que alguna vez sirvan de epicúreo
a unos arcos que subliman su belleza.

Sed que en mis labios se derrama
y a my alma hace añeja
el buque de su boca de frambuesa.

En el ánfora de su cuerpo
late un jilguero corazón apasionado,
enladrillado en las yagas del recuerdo.

En los valles de su pecho
dos montes de nata se alzan
coronados por las rosas de mis ansias.

Ágapes de rosada tersura
que engalanan de belleza
a una mujer femenina
de savia contextura.

Mana un agua limpia que sacia
de las fuentes de su alma,
agua de vida,
en un torrente cristalino y claro.

Beberé haciendo un cuenco con mis manos
de su vientre enaltecido y enamorado
antes que mi torpeza me desborde
y mis labios se agrieten
por la sed de su porte.

Así mi alma voladora
se llena de rubio y amapola
del verde trigo de sus ojos
y el blanco nácar de sus montes.

Aunque su corazón me trasporte
al viejo mundo de las pléyades
nimbas del mar y de sales
que se beben a sorbos la luna.